MADAME FINÍ Y LOS AZARES DE UN DIAMANTE

caja-antigua

Fuente: Breve historia de cajas fuertes/ Internet

 

     Madame Finí entró corriendo a su habitación para guardar en la caja fuerte su última adquisición. Se trataba de un costoso collar con un precioso diamante en la mitad. Según las palabras del joyero, era una pieza única hallada en una mina africana. Madame Finí estaba exaltada por tener entre sus manos aquella joya por la que había esperado tantos años.  Impaciente por exhibirla, esa misma noche convocó una fiesta en su casa. Aún con la respiración agitada, dejó el diamante en el interior de la caja fuerte y lo guardó bajo siete llaves. Después se dirigió al salón contiguo para que sus ayudantes puedan maquillarla, peinarla y vestirla con sus mejores galas.

     La caja fuerte era un cubo blindado que se encontraba empotrado a un costado de su enorme armario. En su interior solo había silencio y oscuridad, parecía una prisión de alta seguridad en la que cada segundo transcurre como una eternidad. Cuando la puerta se cerró, el diamante sintió el peso de la soledad y el costo de ser una piedra preciosa. Entonces quiso volver a ser carbono, deseó con todas sus fuerzas arder dentro de infernales calderas de barcos y locomotoras, quiso con toda su alma ser carbón encendido besando ollas de barro, quiso ser fuego, brasas, llamaradas. También deseó en lo más profundo poder manchar pieles, muros y paredes, ser la mina más oscura de un lápiz para escribir poesía maldita, letras nocturnas y símbolos siniestros.  Quiso ser todo, menos un precioso diamante.

     Los primeros invitados tocaron la puerta. Madame Finí vestía un elegante traje negro y corrió hasta su habitación para colocarse la joya que sin duda era la pieza más importante de la noche.  Con una habilidad inigualable digitó la clave de seguridad girando la rueda de un lado a otro y abrió la caja fuerte. Tomó el collar y se lo colocó alrededor del cuello mientras caminaba apresurada a la puerta principal para recibir a sus invitados…

(Lector, elige el final que prefieras)

     Final 1: Todos los invitados la miraban de una manera muy extraña, cuchicheaban y se reían a carcajadas. Madame Finí pensó para sí misma que era producto de la envidia colectiva causada por su magnífica joya.  Pero cuando se miró las manos quedó aterrorizada al notar que estaban manchadas. Corrió al baño y lanzó un grito agudo cuando se percató que alrededor de su fino cuello tenía colgado un collar con una enorme roca de carbón puro.

     Final 2: Los últimos que llegaron fueron los agentes de la policía acompañados por el joyero que señaló con furia a Madame Finí. Ella corrió alrededor del salón mientras los invitados la miraban consternados. Cuando la apresaron, el collar ya no estaba en su cuello. Inmediatamente, los policías la esposaron y la llevaron a prisión. Esa misma noche mientras inspeccionaron la vivienda, encontraron varias cajas fuertes con joyas declaradas como robadas desde hace mucho tiempo. Pero el collar de diamante jamás apareció. Las malas lenguas hablan de todo tipo de escondites que solo la imaginación puede evocar.

     Final 3: Uno a uno, mientras la saludaban, sus invitados elogiaban la belleza del diamante y el buen gusto de su propietaria. Toda la noche Madame Finí fue el centro de atención y la joya brillaba en todo su esplendor. A causa de la euforia, aquella noche bebió y bailó con frenesí. Al día siguiente se despertó desnuda en su cama, con su collar de diamante aún en su cuello y un joven amante a su lado. Escuchó que un auto se aproximaba a la casa, era el Señor Finí que había regresado de su viaje de negocios. Entonces Madame guardó bajo sietes llaves al diamante y a su amante en la caja fuerte. Golpeó con todas sus fuerzas para que lo dejen salir, pero la caja fuerte insonorizó sus gritos de auxilio.

***

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3 respuestas a MADAME FINÍ Y LOS AZARES DE UN DIAMANTE

  1. Israel dijo:

    Final 1. Si le has dado vida a un pedrusco, ¿quien soy yo para negarle sus sueños?

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  2. Pingback: Decide tú el final de esta historia. – El Destrio

  3. franizquiero dijo:

    Sin duda alguna, me quedo con el tercer final.

    Me gusta

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